Estafa con transferencias falsas: un comercio de Río Turbio denunció un millonario perjuicio

Anabel Labella, propietaria de “Póngale por la Hileras”, contó en FM El Portal cómo detectaron una serie de compras abonadas con comprobantes presuntamente adulterados. La comerciante aseguró que el perjuicio económico es importante y decidió hacer pública la situación para alertar a otros comercios y vecinos de la Cuenca Carbonífera.
RÍO TURBIO28/09/2026Amir NavarroAmir Navarro

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Una situación de estafa que afectó al comercio gastronómico “Póngale por la Hileras” generó preocupación en Río Turbio. Su propietaria, Anabel Labella, relató cómo detectaron una serie de operaciones realizadas mediante comprobantes de transferencias presuntamente adulterados y explicó que decidieron comunicar lo ocurrido para que otros comerciantes extremen las precauciones.

En diálogo con FM El Portal, manifestó que las compras comenzaron a realizarse a través de llamados y mensajes telefónicos, utilizando distintos nombres. Los pedidos eran retirados por terceras personas o enviados mediante delivery, mientras que el pago se acreditaba mediante comprobantes que aparentaban corresponder a transferencias bancarias.

La comerciante señaló que la modalidad se desarrollaba principalmente en momentos de gran movimiento en el local, cuando el volumen de pedidos dificultaba controlar individualmente cada operación: “Como la Cuenca y la comunidad es tranquila, uno no tomó todas las medidas en ese momento y justamente caímos en esta situación”, explicó durante la entrevista.

Labella detalló que los comprobantes utilizados correspondían a la aplicación del Banco Nación (BNA) y que, según pudieron determinar, presentaban modificaciones en datos como fechas, horarios, importes y números de transacción. El problema, sostuvo, era que el comercio recibía el comprobante en el teléfono y, debido al movimiento habitual del negocio, la operación podía darse por válida sin verificar inmediatamente la acreditación efectiva del dinero.

Además, explicó que los movimientos bancarios podían generar confusión, especialmente durante los fines de semana, cuando determinadas operaciones pueden acreditarse posteriormente: “Una docena de empanadas y una tabla de pizza, los montos siempre son muy similares”, señaló, al explicar que las operaciones fraudulentas podían pasar inadvertidas dentro del movimiento habitual de una cuenta comercial.

La situación comenzó a quedar en evidencia cuando una compra por aproximadamente 168 mil pesos, según relató Labella, no impactó en la cuenta bancaria del comercio. La comerciante contó que realizaron una prueba con otra transferencia de menor monto y comprobaron que esa operación sí se acreditaba de manera inmediata. A partir de allí comenzaron a revisar las operaciones anteriores y encontraron inconsistencias.

Desde entonces, tanto Labella como su equipo se abocaron a revisar comprobante por comprobante para determinar cuáles operaciones habían sido efectivamente acreditadas y cuáles no: “Tenés que ir haciendo algo muy puntual, buscar comprobante por comprobante, que coincida”, explicó.

Consultada sobre el monto total del perjuicio, Labella prefirió no brindar una cifra públicamente, aunque aseguró que se trata de una suma importante de dinero, acumulada a partir de múltiples operaciones. La propietaria de “Póngale por la Hileras” también confirmó que realizaron presentaciones ante la Policía y que durante varios días debieron concurrir a la dependencia para aportar información y documentación relacionada con las operaciones investigadas.

Según relató, el proceso implicó reunir comprobantes, movimientos bancarios y otros datos que permitan reconstruir la modalidad utilizada. La comerciante remarcó que decidieron hacer pública la situación no como un escrache, sino con el objetivo de advertir a otros comerciantes y particulares sobre la necesidad de verificar que las transferencias estén efectivamente acreditadas.

Labella sostuvo que el caso también dejó un impacto en la confianza con la que históricamente trabajaron en una comunidad pequeña como Río Turbio: “Nosotros en el local ya vamos a cumplir 10 años. Ya conocemos la Cuenca, la Cuenca nos conoce”, expresó, y reconoció que a partir de ahora deberán incorporar mayores controles antes de entregar mercadería.

La comerciante también advirtió que este tipo de maniobras no necesariamente se limitaría a una determinada aplicación bancaria y mencionó que existen antecedentes de comprobantes adulterados vinculados a otras plataformas de pago. Por eso, recomendó tanto a comercios como a particulares no quedarse únicamente con la imagen de un comprobante enviado por el cliente y comprobar siempre que el dinero haya ingresado efectivamente a la cuenta correspondiente.

Más allá del perjuicio económico, Labella remarcó que uno de los aspectos que más afectó al emprendimiento fue la pérdida de confianza.

Explicó que el comercio tiene una relación cercana con sus clientes y que, en determinadas ocasiones, incluso realizaron pedidos especiales fuera del horario habitual para atender solicitudes de personas que luego aparecieron vinculadas a las operaciones que están siendo revisadas: “Lo que más me duele es justamente ahora, a partir de ahora, la confianza que tenemos”, expresó.

La situación también obligó a modificar algunos procedimientos internos y a transmitir nuevas pautas al personal para que, antes de entregar un pedido, se verifique la acreditación real del dinero.

La advertencia queda planteada para comerciantes y vecinos: ante una transferencia, el comprobante recibido no garantiza por sí solo que el dinero haya sido acreditado. La recomendación es verificar siempre la operación directamente en la cuenta antes de entregar el producto o servicio.

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